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Entrevista a Miquel Puig i Raposo. Comisionado para la Sociedad de la Información del gobierno de la Generalidad de Cataluña

Autor: Luis Ángel Fernández Hermana
25/5/1999
Fuente de la información: Revista en.red.ando
Lugar: Barcelona
Organizador:  Revista en.red.ando
Entrevista número 13


"Ahora, de nuevo se vuelven a repartir las cartas, y unos quedarán delante y otros detrás"



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Miquel Puig i Raposo nació en Tarragona (8/5/54). En 1976 se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona. Pasó dos años en el Massachusetts Institute of Technology (MTI), EEUU ampliando estudios (1979-80). En 1982 se doctoró en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona, donde ya se desempeñaba como Profesor de Teoría Económica. Dos años después ingresó en el Departamento de Industria y Energía de la Generalidad de Cataluña, donde se ha desempeñado como Jefe del Gabinete Técnico, Director General de Industria y Energía y Secretario General de Industria y Energía. Desde mayo de 1998 es el Comisionado para la Sociedad de la Información, Departamento de Presidencia de la Generalidad de Cataluña


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P. ¿Cómo nace la idea y la necesidad de hacer un Plan Estratégico de la Sociedad de la Información para Cataluña?

R. El Gobierno de la Generalidad decide en mayo de 1998 crear una figura exclusivamente dedicada a preparar a Cataluña para la Sociedad de la Información. En el gobierno había conciencia de que se estaban haciendo cosas en esa dirección, pero no estaba seguro de que fueran las prioritarias. Y se escoge a una persona --a mí-- para realizar esta tarea como Comisionado para la Sociedad de la Información. Yo empiezo a trabajar en agosto y me doy cuenta rápidamente de que en vez de dar una respuesta personal, era necesario recoger la opinión y las reflexiones de una serie de personas involucradas en diversas facetas, como la salud, la educación, la administración, etc. Y así surge la idea de hacer un plan estratégico. O sea, que no es una idea mía, o de un equipo escogido por mí. El Gobierno quería movilizar a la población, a las organizaciones empresariales, académicas, profesionales, etc. Y eso fue lo que hicimos: averiguar hacia donde teníamos que ir e implicar a la sociedad en la elaboración de estos objetivos.



P. Es una forma casi anómala de hacer política. En otras facetas no se hace una consulta tan directa a los sectores sociales implicados.

R. Sí, efectivamente, quizá es más normal que el político y la administración fijen sus objetivos y después los expliquen a la población. No se hace un plan de carreteras con una consulta popular. Pero en la Sociedad de la Información hay un componente de cambio cultural muy importante y por eso era necesario movilizar a la población.



P. Usted ha trabajado durante muchos años en el Departamento de Industria de la Generalidad y de repente le cae esta fardo encima de su mesa: a ver qué hacemos con la Sociedad de la Información.

R. Bueno, la aproximación fue progresiva. Primero se me encargó que llevara los temas de telecomunicaciones. España estaba a punto de liberalizar este mercado y se consideró que era un tema de industria. De ahí pasé a la Sociedad de la Información, que no era sólo telecomunicaciones, sino también informática y audiovisual. Hay, desde luego, una diferencia muy grande entre lo que son infraestructuras de telecomunicaciones y lo que es la Sociedad de la Información. Esta última tiene un componente cultural muy importante que me hace responder a este reto con gran entusiasmo.



P. ¿Usted cuando empieza ya tiene una idea de que esto es así o es a través del sistema de consultas que usted monta que se pone al día?

R. Bueno, como usted muy bien sabe, yo no era una persona que me considerara en posesión de las respuestas cuando fui nombrado. Conocía bien los temas de telecomunicaciones, pero no tanto las cuestiones más directamente relacionadas con la Sociedad de la Información. Por eso tuve contactos directos con muchas personas, entre otras usted, y eso es lo que ha enriquecido mi conocimiento. Por ejemplo, yo no conocía los temas educativos o sanitarios en absoluto, porque nunca los había tocado. Efectivamente, yo no era una persona que tuviera una visión clara de todas las cosas que se tenían que hacer, como empiezo a tenerla ahora.



P. ¿Cómo sale usted tras este baño de inmersión en las redes?

R. Yo entré en este encargo en agosto con la seguridad de que era un tema muy importante, pero ahora me doy cuenta de que en realidad no sabía hasta qué punto era importante, profundo y urgente. Ahora yo diría que tengo una percepción mayor de lo qué está en juego y hasta qué punto los países occidentales están llegando a una situación de madurez en la que se van a producir las distancias entre los países que están preparados y los que no. Ahora las distancias son todavía pequeñas. Pero los que se están preparando, en los próximos tres o cuatro años van a experimentar un cambio muy importante en su manera de funcionar, de educar y de gestionar, mientras que otros países se van a quedar atrás sencillamente porque no están haciendo este esfuerzo. Yo de esto no era consciente hace un año.



P. Usted dice que este el tema de la Sociedad de la Información es importante, profundo y urgente. Empecemos por lo importante.

R. Mire usted, antes de la Revolución Industrial, Sevilla tenía el doble de habitantes que Barcelona, era más rica, políticamente más influyente, culturalmente mucho más dinámica. Nápoles era más rica y potente que las ciudades del norte de Italia. La Revolución Industrial dio la vuelta a esta situación. No porque Sevilla, Nápoles o Cádiz hicieran algo mal, sino porque no hicieron el esfuerzo para adaptarse a los cambios de la Revolución Industrial. Y lo mismo sucedió en otras partes de Europa. Y estas diferencias han durado siglos. Ahora tengo la impresión de que se está a punto de producir otra reestructuración de las ciudades, las regiones y los países en función de cómo se adaptan a este nuevo mundo. Ahora de nuevo se vuelven a repartir las cartas, unos quedarán delante y otros detrás. Y no se trata sólo de un tema económico, sino también de la calidad de las prestaciones sociales, la enseñanza, las oportunidades personales, etc.



P. Urgente.

R. Da la sensación de que esto está a punto de eclosionar. Lo vemos en el comercio electrónico, en la administración electrónica. Estuve hace unos días en Alemania y comprobé que nos llevan unos meses de adelanto. Si se mantiene la diferencia está bien, pero si se agranda un poco, si ellos ponen en marcha la certificación electrónica con mucha antelación con respecto a los demás, entonces la manera como el ciudadano alemán se relacione con la administración pública será muy distinta y gozará de una ventaja comparativa. Por eso es urgente que demos estos pasos. La reorganización impuesta por la Revolución Industrial fue muy lenta, tomó décadas. Esta va a tomar sólo unos años.



P. Y profunda.

R. Pues porque afecta no sólo a la economía, sino a la manera como se prestan los servicios educativos o sanitarios, a como nos relacionamos con la administración pública. Por ejemplo, hoy un médico recibe un análisis de un paciente y le aplica su experiencia y su conocimiento, que comparte con su equipo. En la Sociedad de la Información le aplicará la experiencia y conocimiento acumulada en millones de historiales clínicos que estarán digitalizados y filtrados. Algo parecido a lo que sucede actualmente con la predicción meteorológica. Es una revolución muy importante.



P. ¿Dónde estamos en estos momentos desde estos tres puntos de vista?

R. Yo tengo la sensación de que esto es como una cerrera ciclista que está empezando y todos los ciclistas están muy cerca los unos de los otros. No hay mucha distancia. Si hablamos de penetración de Internet, Cataluña está a dos años de EEUU. Y en informatización estamos a tres años. Esto es muy poco, nunca habíamos estado a esa distancia de EEUU. En comercio electrónico pasa más o menos lo mismo. Pero es una imagen engañosa. Porque ahora está a punto de abrirse el pelotón y si no hacemos algo para recuperar esta distancia, se agrandará mucho después. O sea, que estamos en una situación de claro-oscuro. Aparentemente no estamos muy lejos, pero se puede abrir un abismo ante nosotros. En el caso de España, me parece que las cifras son significativamente peores que las de Cataluña. Por eso, si Cataluña tiene que hacer un esfuerzo importante en los próximos cuatro años, creo que el esfuerzo del resto del Estado debería ser muchísimo más alto.



P. ¿El Plan Estratégico es una meta o es el punto de partida de esta carrera ciclista?

R. No, el Plan no es una meta. No creo que dentro de dos años nadie esté diciendo que debemos conseguir este o aquel objetivo del Plan, porque para entonces nuestra percepción habrá cambiado. El Plan es un esfuerzo por decir públicamente que la Sociedad de la Información es un objetivo muy importante y que las acciones que hay que afrontar son las infraestructuras, la educación, la sanidad, el cambio cultural. Este mensaje debe acompañarse de acciones emblemáticas visibles y claramente percibidas por la población. Es lo que estamos haciendo con el programa Argo para informatizar las escuelas. Es un plan ambicioso que pretende en la primera fase poner Internet y multimedia en todas las escuelas catalanas y reducir el índice de alumnos por ordenador a 20. Al mismo tiempo, iniciamos un proceso de elaboración de contenidos. La segunda acción, que la empezaremos en julio de manera escalonada, es la introducción de la firma electrónica en la administración pública catalana para unos 1.500 funcionarios. Después lo ampliaremos a las transacciones entre la Generalidad y los ayuntamientos y, finalmente, hacia el público general. No haremos más acciones de este tipo porque esta legislatura se acaba en octubre del 99 y no hay tiempo para más.



P. Hay mucha gente que, aunque está en contacto con la redes, no es usuaria de Internet y mira con una cierta desconfianza lo que se puede encontrar "ahí dentro". ¿Han pensado ustedes en realizar algún tipo de pedagogía pública sobre lo que representa utilizar Internet? Estoy pensando, por ejemplo, en el valor demostrativo que tienen los cajeros automáticos, donde uno comprende con una cierta celeridad la virtualidad del dinero al operar con un banco a través de un armatoste empotrado en la pared y --todos suponemos-- conectado con nuestra cuenta bancaria. ¿Habrá lugares donde el público pueda comprobar de una forma tan directa en qué consiste esto de Internet?

R. Yo creo que todo lo que estamos haciendo va en la dirección de mover a la población hacia la Sociedad de la Información, como poner Internet en la escuela, o el programa Educalia que crea una comunidad virtual de alumnos, padres y maestros. El programa Omnia pone centros de familiarización de Internet en los barrios más amenazados de exclusión social de Cataluña en un esfuerzo para atraer a un colectivo determinado, integrado sobre todo por adolescentes y jóvenes, que está fuera de los circuitos escolares. Ahora bien, como usted dice, algo visible con acceso a Internet el Plan Estratégico dice que hay que hacerlo, pero no nos ha dado tiempo todavía. Por ejemplo, en principio todas las bibliotecas de Cataluña deberían tener acceso a Internet y el bibliotecario debería acompañar a navegar a los usurarios para buscar recursos. Y está contemplado que todos los ayuntamientos tengan en sus vestíbulos alguna instalación para acceder a Internet. Ahora bien, creo que todos estos puntos de acceso deberían tener banda ancha. Los internautas son pacientes, pero para hacer algo atractivo para la gente normal, que no tiene una especial sensibilidad por la tecnología, es aconsejable que le proporcionemos conexiones de banda ancha porque si no la experiencia puede ser muy frustrante.



P. Internet depende en gran medida de la capacidad de innovación y de la creatividad desplegada por miles de internautas, generalmente nucleados en empresas pequeñas. Esta es su grandeza pero, al mismo tiempo, su debilidad. No hay mucho tejido insdutral que apoye o soporte a este sector nuevo. ¿Hay alguna política al respecto desde el Comisionado?

R. Yo mentiría si diría que tenemos una política para dar soporte a la creatividad dentro de Internet. Sí hay una percepción de que Internet es un instrumento muy flexible y ofrece una gran proyección a entidades de corte cultural. Yo creo que la demanda nos tendría que venir de los propios actores, porque se trata de un sector muy dinámico y espontáneo. Tenemos la sensación de que en la medida en que tengamos un país con buenas infraestructuras, con una población educada en este mundo y con un entorno que lo utiliza de manera habitual, estas iniciativas encontrarán un caldo de cultivo más favorable. En Cataluña existe un claro desequilibrio entre la creatividad en Internet y la sociedad en la que está inmersa esa creatividad. La creatividad va muy por delante. Es decir, que hay más creatividad en la concepción y puesta en funcionamiento de diarios electrónicos que en la lectura de diarios electrónicos. Y algo parecido sucede en el comercio electrónico. Es muy difícil que algo tenga éxito si no lo tiene en su entorno más inmediato. Por eso creo que hay que elevar el nivel del país.



P. La otra cuestión, y que está muy relacionada con la anterior, es la de la lengua....

R. Nuestra posición es que no hay que ser alarmista ni pesimista. No creemos que Internet sea una amenaza para la lengua catalana. Y por dos razones. En primer lugar, el contenido que va a interesar a todo el mundo estará siempre en inglés. Si yo quiero que una información mía llegue a todo el mundo, la pondré en inglés, porque es la lengua de los japoneses, de los marroquíes o los finlandeses en el mundo de la comunicación en general. Y luego está la comunicación dentro de un grupo que comparte afinidades, intereses y una base cultural común y que se expresará en su lengua. O sea, que en este caso Internet facilitará el mantenimiento de lazos culturales con gente que incluso no vive en su país pero participará en la vida de la comunidad. Ahora estamos a punto de firmar un acuerdo con Enciclopedia Catalana para que traduzca al inglés sus contenidos que puedan ser de interés internacional. Nos interesa no sólo que el catalán esté en Internet, sino que haya también información sobre Cataluña en Internet. Y para que llegue a todo el mundo debe estar en inglés.



P. ¿Y no será necesario traducirlo al castellano o el mercado del resto de España y de América Latina ya está cubierto con el inglés?

R. No, en realidad este ha sido un convenio con Enciclopedia Catalana para llegar a acuerdos con otras enciclopedias inglesas y participar en sus proyectos. Pero con el castellano sería exactamente lo mismo. Estamos hablando de dos lenguas importantes cuantitativamente, el inglés y el castellano. Cualitativamente, todas lo son. Por otra parte, no olvidemos que la traducción automática es una gran amiga de las lenguas minoritarias. La comunicación simultána en lenguas diversas va a ser cada vez más fácil.



P. El Plan Estratégico es también fruto del acuerdo conseguido entre el Comisionado de la Sociedad de la Información la Generalidad, donde gobierna una coalición de centro-derecha, y LocalRet, un consorcio de municipios de Cataluña de orientación socialista. ¿Tiene Internet algo de particular que consigue sentar alrededor de la mesa a formaciones de diferente inspiración política?

R. Sí, Internet hace muy visible la magnitud del cambio que están experimentando nuestras sociedades. Por eso este pacto político, que es insólito, no se había producido antes. ¿Significa esto algo más? No, no creo. Desde el punto de vista de la manera de hacer política, no ha habido novedad. Yo creo que en la política española, y en particular en la catalana, en las últimas dos o tres décadas ha habida una orientación clara de que en lo coyuntural las discrepancias pueden ser muy vivas, y en lo fundamental el consenso político entre los diferentes partidos políticos muy sólido. Desde la implantación de la democracia ha habido este consenso de que había que conseguir una España democrática, moderna, próspera. Este acuerdo del Plan Estratégico es, por tanto, una novedad en la forma, pero no en el fondo. Los distintos partidos políticos han estado de acuerdo en que la Sociedad de la Información es lo suficientemente importante como para conseguir este tipo de alianza.



P. Usted ahora utiliza Internet de manera habitual en el trabajo. ¿Qué piensa al respecto?

R. Bueno, yo no soy una persona cuya vida social gire alrededor de Internet. En ese sentido no soy un internauta. Para mí, Internet es el trabajo, la esfera profesional. Lo cual no quita que compre o me informe a través de Internet. Pero no participo en chats ni tengo amigos a través de la Red. Y no he hecho ningún esfuerzo para cambiar esto, porque me parece que es lo que me corresponde. Mi papel es mantenerme más cercano de las personas normales --con perdón-- que del internauta compulsivo. Un político, en el fondo, es un pedagogo y tiene que hablar el lenguaje de las personas que no conocen allí donde les quiere hacer llegar.



P. A usted le va a tocar hacer política en una época de profundos cambios sociales. Nos acercamos, entre otras cosas, a la administración pública abierta y a formas de democracia directa que, según algunos pensadores, podría modificar la manera clásica de concebir y de hacer la política.

R. Mire, yo no sé si voy a hacer carrera política, pero no me queda la menor duda de que la política cada vez se va a ver más influida por este nuevo mundo. Ahora bien, en cuanto a lo que usted me pregunta no sé si vamos a estar de acuerdo. Yo creo que hay dos planos: por una parte, Internet es muy importante para la sociedad y los políticos deben tenerlo muy en cuenta. Uno de los temas centrales de los próximos años será el de la modernización de la sociedad para construir la Sociedad de la Información. Por tanto, creo que toda la clase política va a tener que aprender este tema. ¿Esto significa que la política se va a hacer de otra manera? Yo no me atrevería a afirmarlo. Es verdad que nadie predijo que la radio y la televisión afectarían tanto la manera de hacer política. Y a lo mejor me estoy equivocando si digo que Internet no va a afectar mucho la manera de hacer política. Quizá sí al nivel de barrio o de pequeña ciudad, pero a nivel de ciudades mayores, no me parece. Internet facilita el contacto personal, el cuerpo a cuerpo, mientras que el político tiene que hablar a muchos a la vez y, en este sentido, me parecen más potentes la radio y la TV. Por eso, mi predicción es que no veo que la Red vaya a cambiar mucho la manera de hacer política. Pero, bueno, no olvidemos que fue Bill Gates quien dijo: "No veo ninguna razón para que una persona no tenga suficiente con 640K de memoria en su ordenador". Si él se equivocó tanto, yo ahora hago una predicción como esa con mucho miedo de equivocarme, pero es lo que creo en estos momentos.



P. La economía ha estado orientada hasta ahora hacia la producción en serie, hacia una visión y un tratamiento del mercado conformado por masas de consumidores más o menos indiferenciadas. El comercio electrónico, sin embargo, abre las puertas a una clientelización diferenciada, a un tratamiento selectivo del consumidor, a una producción "a la carta". ¿No cree que puede haber una correspondencia similar en el campo de la política, donde el discurso político va dirigido a la masa, y quizá estemos en el umbral de un giro sustancial hacia una política más fragmentada, más personalizada?

R. Conozco la teoría. Estamos hablando del marketing directo. Y si vemos lo que está pasando en Internet pues podríamos pensar que el político podría coger su programa, su discurso, y fragmentarlo para adecuarlo a sectores específicos de la ciudadanía. Pero la verdad es que al votante lo que le importa sobre todo es el grado de confianza que le inspira el político, más que el contenido de su programa electoral. Yo no veo en el canal Internet, hoy por hoy, la capacidad de generar confianza como la que genera la televisión. Pero, me está haciendo usted insistir en algo que, a lo mejor, dentro de tres o cuatro años puede revelarse como un error absoluto.



P. Bien, volviendo a la idea de que el Plan es un punto de partida, ¿qué le diría usted a la gente en estos momentos?

R. Primero y por sobre todas las cosas, que no hay que tener miedo. En la Sociedad de la Información todos tendremos más oportunidades, tanto laborales, como educativas, sanitarias o culturales. Oportunidades para los países, para las organizaciones y para las personas. Cada cual tiene su papel y su posibilidad a través de Internet. Los primeros que se lancen por este camino tendrán más beneficios.



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(*) Plan estratégico para la Sociedad de la Información

Cataluña ha de ocupar un lugar privilegiado en la Sociedad de la Información (Sociedad de la Información). Este es el principal objetivo del Plan Estratégico elaborado por la oficina del Comisionado para la Sociedad de la Información y LocalRet, en colaboración con más de 250 profesionales, representantes de las principales instituciones privadas, públicas, y empresas de Cataluña que cuentan con una larga trayectoria en el trabajo en Internet.

El Plan Estratégico es una síntesis de las discusiones y aportaciones que cada uno de estos profesionales realizó en las diferentes sesiones que tuvieron lugar durante medio año de trabajo. El Plan está estructurado en seis ámbitos específicos: Infraestructuras y servicios básicos; Industria, comercio y contenidos; Educación, y formación; Administración y servicios al ciudadano; Sanidad y calidad de vida; y Sociedad y cambio cultural. Para confeccionar las iniciativas y acciones de cada uno de estos ámbitos se organizaron grupos de trabajo, de entre 35 y 40 personas. Enredando.com, S.L. participó en un Ambito transversal, el del Marco para la Sociedad de la Información, que complementa a los mencionados anteriormente, y en el de Sociedad y cambio cultural. El documento final del Plan se presentó, en el Parlamento de Cataluña, el pasado 14 de abril.

Según las previsiones iniciales, el Plan se ha de desarrollar durante los próximos cuatro años, del 1999 al 2003. La inversión pública fijada es de un 2% anual, acompañada de una inversión privada de hasta el 2% del PIB.


Iniciativas a medio plazo

De ahora en adelante, un comité de seguimiento se encargará del cumplimiento de las iniciativas propuestas en cada uno de los ejes estratégicos. Entre los propósitos más significativos hay que mencionar el despliegue del cable, la implementación de una Internet-2 catalana o la definición de un plan de I+D en TIC y la creación de una red de centros de investigación avanzada. En los sectores de la sanidad, las administraciones públicas y la educación se plantea como tema prioritario un reciclaje para formar en Tecnologías de la Información al personal que atiende o instruye al resto de la sociedad. En el terreno laboral se propone un total apoyo al teletrabajo con la creación de telecentros y escuelas "taller" donde se fomente la teleformación. La estimulación del comercio electrónico y medidas para la adaptación del mundo empresarial a la Sociedad de la Información son, entre otras, las iniciativas marcadas en el Ambito de la industria y la empresa.


Contenido de cada ámbito

Ambito 1) Marco de la Sociedad de la Información. Definición de un plan de I+D en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), creación de una red de centros de investigación avanzada, fomento del uso de la lengua catalana, garantizar la presencia de contenidos digitales en la Red y el despliegue de un marco regulador y de normas de conducta para el intercambio electrónico.

Ambito 2) Infraestructuras y servicios básicos. Amplio despliegue del cable, creación de una red troncal de banda ancha para las capitales de comarca, implementación de la Internet-2 catalana, y una regulación que dinamice las inversiones y el acceso final de las redes de telecomunicaciones en los edificios.

Ambito 3) Industria, comercio y contenidos. Estímulo de la demanda, impulso de las industrias de las tecnologías, promoción del sector empresarial de creación de contenidos, convergencia de los sectores audiovisual y multimedia, estimulación del comercio electrónico y medidas para la adaptación del mundo empresarial a la Sociedad de la Información.

Ambito 4) Educación y formación. Implantación y adaptación a las necesidades de la Sociedad de la Información, formación inicial y continuada del profesorado, formación de adultos, creación de una lonja virtual de intercambio de materiales para el aprendizaje y despliegue de comunidades virtuales en centros educativos.

Ambito 5) Administración y servicios al ciudadano. Acceso a la información pública europea, estatal, autonómica, local y de interés social a través de la Red, intercambio de datos entre administraciones, acceso a la tramitación electrónica, incorporación del procedimiento judicial a los servicios electrónicos de la administración, formación y reciclaje de los agentes de la administración.

Ambito 6) Sanidad y calidad de vida. Portal de la salud transparente a todos los organismos sanitarios, desarrollo de una intranet sanitaria catalana, creación de una agencia de información sanitaria, implantación de una tarjeta electrónica sanitaria, formación del personal sanitario en el uso de las TIC.

Ambito 7) Sociedad y cambio cultural. Promoción de iniciativas de participación ciudadana en la Red, fomento de la teledemocracia, ayudas para la implantación del teletrabajo.

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