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Entrevista a Stelarc

Autor: Luis Ángel Fernández Hermana
06/5/1997
Fuente de la información: Revista en.red.ando
Lugar: Barcelona
Organizador:  Revista en.red.ando
Entrevista número 2



"La tecnología nos permite desprendernos de nuestra humanidad actual"



Separación

Stelarc (originalmente Stelios Arcadiou) se llama así desde hace 25 años, cuando adoptó legalmente este solitario nombre que es, por supuesto, el único que aparece en su pasaporte. A los cinco años se trasladó con su familia a Australia. Entre 1970 y 1990 vivió en Japón Actualmente viaja nueve meses alaño. Su última actuación fue en Glasgow, en una representación denominada "Parasite", un evento para el cuerpo invadido e involuntario". En palabras de Stelarc, esto fue lo que sucedió en la capital escocesa: "Construimos un buscador que barría, seleccionaba y mostraba imágenes recogidas en Internet, de manera que el input óptico eran estas imágenes electrónicas del mundo extendido de Internet, no imágenes locales del mundo real. Estos archivos JPG, según la información que tenían, estimulaban mi cuerpo, lo controlaban." La siguiente actuación está programada en Lisboa durante el Festival Atlántico el 16 de mayo, en la que también estará conectado a Internet.

Separación



L.A.F.H.-- ¿Es correcto llamarle ciborg (1)?
Stelarc.--
El concepto del ciborg ha cambiado desde la idea simple de una criatura humana-máquina. Ahora es posible pensar en estructuras ciborgianas que operan más allá de una entidad única. En mi última experiencia en Internet sobre estimulación muscular, gente de otras partes accedían a mi cuerpo y lo activaban y controlaban remotamente. Un sistema ciborgiano es, por tanto, una multiplicad de cuerpos distribuidos electrónicamente y conectados a Internet. O sea, en otras palabras, ahora estamos construyendo una especie de sistema nervioso virtual para el cuerpo y extendiendo una serie de conexiones externas entre cuerpos. Es en este contexto de cuerpos conectados remota y electrónicamente que la noción del sistema ciborg es más una inteligencia distribuida que sólo una criatura hombre-máquina.

L.A.F.H.-- O sea, usted está experimentando en su cuerpo y en el tiempo de una vida, el concepto de la evolución. Usted interactuaba con máquinas hasta hace poco, ahora está interactuando con sistemas nerviosos virtuales.
Stelarc.-- Para mí las actuaciones artísticas no son sólo sobre expresiones con imágenes y representaciones simbólicas, sino que conectan expresiones con experiencia. En las actuaciones tengo que arrostrar las consecuencias físicas de mis ideas, tengo experiencias físicas directas que embellecen el cuerpo con tecnología. O sea, creo que mi aportación está más cerca de la naturaleza que de las artes visuales, que sólo trata sobre metáforas simbólicas.

L.A.F.H.-- ¿Qué es Internet para usted?
Stelarc.-- Internet no es sólo un medio para transmitir o recibir información, es un transductor (2), produce efectos físicos, cambios físicos. Es un medio por el que podemos traducir, transformar, transducir, un tipo de energía en otro tipo de energía física y podemos conectar cuerpos remotamente a través de la red. Por el momento nos estamos comunicando mediante textos e imágenes. Pero cuando incrementemos los bucles de retroalimentación a través de la red, podremos producir una retroalimentación táctil, de fuerza, y entonces crearemos una presencia fantasmal poderosa del cuerpo remoto al que estamos conectados. No fantasmal en cuanto fantasmagórico, sino como la sensación fantasmal de las extremidades. Usted sabe que cuando una persona sufre la pérdida traumática de un brazo o una pierna retiene la sensación física de esa extremidad, como si siguiera existiendo en su lugar y con sus funciones. Pues bien, al aumentar los bucles de retroalimentación del cuerpo remoto seremos capaces de reconstruir una especie de sombra electrónica de nuestro cuerpo y esta presencia fantasmal será cada vez más importante en esta clase de sistemas ciborgianos ampliados.

L.A.F.H.-- Esa sombra electrónica ¿tendrá la propiedad de actuar físicamente, producirá cosas, eventos? Porque en el caso de las extremidades, uno tiene la sensación de su presencia, pero si queremos coger una cucharilla y no tenemos el brazo...
Stelarc.-- En primer lugar, la sombra electrónica del cuerpo colapsará la distancia psicológica y espacial entre cuerpos interactuantes. Eso es muy importante. En segundo lugar hay que distinguir entre lo que yo llamo una presencia fantasmal y un cuerpo virtual --o avatar (3)- que te permite actuar en el ciberespacio. Un cuerpo fantasmal es generado mediante bucles retroalimentados desde el cuerpo real para potenciar la colaboración entre estos cuerpos remotos. En el cuerpo virtual se trata de un cuerpo generado por ordenador, una especie de "reencarnación" que puede ser un agente del cuerpo real que entonces puede actuar en el ciberespacio. O sea, son dos cosas muy diferentes. Internet estará poblado por una proliferación de diferentes tipos de cuerpos.

L.A.F.H.-- ¿Porqué cuerpos y no inteligencias?
Stelarc.-- Por supuesto, también está la posibilidad futura de imágenes autónomas e inteligentes operativas en Internet. Por el momento, si te conectas a un cuerpo virtual, este es sólo una imitación de tus movimientos y deseos. Pero imagine un cuerpo (4) que incorpora más y más inteligencia artificial que le hará cada vez más autónomo y operativo. Este agente será una nueva forma de vida artificial elemental. El reino de lo post-humano no residirá en el ciborg de ciencia -ficción, sino en el reino de imágenes inteligentes autónomas, las cuales viajarán a la velocidad de la luz, estarán integradas por vastos volúmenes de información y podrán colaborar con cuerpos físicos. Estas imágenes serán otra forma de vida, una especie de eco de la idea platónica de las imágenes en la cueva digital que se convertirán ahora en nuevas formas inteligentes.

L.A.F.H.-- A qué se refiere cuando habla de bucles de retroalimentación.
Stelarc.-- Por ahora podemos decir que hay una ausencia del cuerpo físico en Internet porque sólo funcionamos como imágenes y textos. A medida que generemos otros procesos de retroalimentación, como la retroalimentación táctil para crear una tipo de sensación estética y de orientación, nuestra experiencia de este cuerpo fantasmal será más fuerte, así como la sensación de su presencia. En este sentido, desarrollaremos un cuerpo fantasmal que estará más conectado a nuestro cuerpo físico de lo que hemos experimentado hasta ahora directamente. Por ahora esto no es posible, sólo ocurre tímidamente en las experiencias de televideo (http://cu-seeme.cornell.edu/) a través de la red, en donde nos vemos como imágenes y voces desconectadas de los cuerpos. Nunca te acercas a mi cuerpo en un sentido físico. Con bucles retroalimentados, sí será posible.

L.A.F.H.-- Cómo.
Stelarc.--
Hay una multiplicidad de posibilidades. Para tener estos bucles retroalimentados necesitamos algún tipo de visión electrónica, sistemas de sensores y estimulación, o sea, que necesitaremos algún tipo de aparato conectado a nuestros cuerpos. Para darle un ejemplo más claro, si usted está conectado con mi sistema de estimulación muscular (5), y los dos estamos a la vez conectados remotamente, usted en Barcelona y yo en Nueva York, tenemos un sistema actuante del cuerpo. Entonces, si usted mueve su brazo en Barcelona, hace mover mi brazo en Nueva York. Ese movimiento no comenzó en mi cuerpo, sino en otro cuerpo que está en un lugar remoto. Yo percibiré este fenómeno como una especie de fisiología dividida: una parte de mi cuerpo se moverá guiado remotamente, la otra parte la moveré yo. En un sólo cuerpo tendré la experiencia del comportamiento del agente remoto y de la percepción de mi propio cuerpo, que puede colaborar. La experiencia en este caso ocurre sólo en mi cuerpo. Por supuesto, podemos generar una imagen o un holograma o algo así. Pero creo que lo seductor no es la manifestación externa del cuerpo fantasmal, sino que éste es una especie de aura electrónica que se convierte en parte de mi cuerpo. O sea, la sensación de ese cuerpo remoto aumentará en intensidad a medida que estos bucles retroalimentados se hagan más complejos y múltiples en su configuración.

L.A.F.H.-- Al mismo tiempo que el otro cuerpo le invade físicamente, lo hace también en la conciencia. La decisión del cuerpo remoto de moverle tiene que llegar a su mente para estimular el movimiento.
Stelarc.-- Exacto. La otra cuestión intrigante es que en este tipo de interfaz, de momento a momento, mi cuerpo se moverá sin tener ninguna memoria de ese movimiento ni un deseo o expectación de producirlo. Esto suena muy parecido al movimiento de una máquina, que revive la idea del ciborg, pero en otro contexto. Porque uno no se convertirá en un autómata, sino que la fisiología dividida conducirá a un cuerpo más complejo. No se tratará de un mero cuerpo biológico con una sola agencia, no será un cuerpo freudiano dirigido psicoanalíticamente por el ego, sino un cuerpo que hospeda una multiplicad de agentes que actúan a través de él.

L.A.F.H.-- ¿Cuántos cuerpos podrán interactuar a través del suyo?
Stelarc.-- Depende de cómo se estructure el sistema. Pero la idea fundamental es que no tendremos un único cuerpo dominando a los otros, en una relación de amo-esclavo, sino una colaboración interactiva a través de una inteligencia distribuida.


L.A.F.H.-- ¿Y qué sucede con la conciencia (6) en ese contexto?
Stelarc.--
Bueno, cuando actúo tengo algunas pequeñas experiencias muy curiosas. Hace unos años hice una obra para Telepolis, cuya sede está en Luxemburgo. Conectamos electrónicamente el Centro Pompidou en París, el MediaLab de Helsinki y el Congreso sobre "Las puertas de la percepción" que se estaba celebrando en Amsterdam, con mi cuerpo en Luxemburgo. En las tres ciudades, los internautas podían acceder a mi cuerpo a través de pantallas táctiles para producir en él movimientos coreográficos. Yo podía ver la cara de la persona que me movía y ella podía ver mis movimientos involuntarios. Era una situación extraña, pero íntima. Una intimidad sin proximidad y sin contacto de piel.

L.A.F.H.-- ¿Y?
Stelarc.-- Nunca he tratado de predeterminar cómo será una experiencia a partir de mis actuaciones. En este caso, esta simbiosis electrónica con los otros cuerpos le hace perder a uno su conciencia dominada por el ego en el sentido en que se sintetiza en el cibersistema extendido. Esa sería mi descripción. Lo irritante de la metafísica actual de Internet es que vivimos en una sociedad conservadora y, a la vez, fascinada por la tecnología, que sobreimpone deseos físicos anticuados sobre nuevas estructuras tecnológicas, como Internet, como si Internet se convirtiera en una estrategia para escapar del cuerpo. Un tipo de aspiración simplista, trascendental y seudoespiritual. Creo que este es un punto de vista erróneo porque lo que se hace es proyectar las viejas expectativas metafísicas hacia nuevas tecnologías con consecuencias filosóficas desastrosas.


L.A.F.H.-- En qué sentido
Stelarc.--
Porque no logran considerar a la nueva tecnología, como Internet, como herramientas novedosas y radicales para reconfigurar y redefinir el cuerpo humano (7), para explicarnos qué significa ser humano. La tecnología es vista simplemente como una potenciadora del "status quo" filosófico y biológico. Para mí, ser humano significa no retener nuestra humanidad actual, desprendernos de ella. Los seres humanos son criaturas curiosas, han requerido la tecnología para aumentar, extender y reforzar sus operaciones sensoras y motoras. Estamos redefiniendo constantemente lo que significa ser humanos.

L.A.F.H.-- Puede ser que la dificultad estribe en el atávico terror al descontrol, a lo desconocido.
Stelarc.-- Puede ser. Llegamos al fin de siglo cultivando viejas preocupaciones metafísicas en un cóctel indigerible: una cierta tecnofobia, una idea faustiana de que si usamos la tecnología perderemos nuestra humanidad, un temor frankesteiniano a jugar con el cuerpo y una obsesión foucaultiana por el control, por el alistarse a ciertas movidas de represión personal. Pero las nuevas tecnologías generan posibilidades diferentes y debemos examinarlas en nuevas situaciones, no solamente para afirmar nuestra biología, nuestra cultura y nuestras filosofías actuales.

L.A.F.H.-- ¿No cree usted que hasta cierto punto la forma como la tecnología está configurada actualmente favorece esta actitud conservadora? ¿Cuánto puede hacer usted con Internet tal y como funciona ahora?
Stelarc.-- Por el momento, Internet es muy limitada en su funcionamiento, es muy lenta y debido al aumento exponencial de usuarios se ha creado un cierto alarmismo de que puede llegar a colapsarse. Está claro que debemos encontrar soluciones para aumentar su velocidad y empaquetar, procesar y transmitir cada vez más información. Pero, de todas maneras, yo me estoy refiriendo a otra cuestión: no creo que debamos negar o borrar nuestra cultura y me parece bien considerar nuestras preocupaciones metafísicas del pasado. Esto, sin embargo, no debería usarse como un pretexto para negar o rechazar nuevas vías de exploración.

L.A.F.H.-- Si la gente que hoy utiliza Internet para trabajar, pasar el rato o incluso explorar nuevas posibilidades como las que usted indica, si estos internautas quisieran profundizar por el camino que usted apunta ¿donde y cómo pueden hacerlo hoy en la Red?
Stelarc.-- Déjeme responderle esta pregunta diciéndole que desde que fuimos homínidos y desarrollamos locomoción bípeda, dos miembros del cuerpo se convirtieron en manipuladores: comenzamos a fabricar herramientas, artificios, máquinas, ordenadores. En otras palabras, la tecnología siempre ha formado parte del cuerpo humano, es la trayectoria que ha definido nuestra humanidad. Internet es sólo la última de estas estructuras tecnológicas a nuestra disposición. Tecnología viene del griego "tekni", que significa al mismo tiempo habilidad y estrategia. Por tanto, la tecnología contemporánea --Internet-- es simplemente una representación de las habilidades y estrategias disponibles en este momento para explorar y entender el cuerpo, incluso para deconstruir lo que significa tener un cuerpo. La combinación de ordenadores, videotecnologías y sistemas de sensores nos ha permitido erigir mundos virtuales, realidades virtuales. La microminiaturización significa que máquinas muy, muy pequeñas, pedazos diminutos de tecnología, pueden ahora habitar el cuerpo humano. Este es un cambio radical en nuestra relación con las máquinas. Antes, la tecnología era externa al cuerpo. Ahora, gracias a la microminiaturización puede invadir el cuerpo humano; éste se ha convertido así en el nuevo paisaje de las máquinas. Esta es una posibilidad bastante inesperada. Toda la tecnología en el futuro puede llegar a ser invisible porque estará dentro del cuerpo. De repente, la vieja imagen de ciencia ficción de un cuerpo enchufado a una superestructura robótica para convertirse en un ciborg ha desaparecido. La posibilidad ahora es que el cuerpo será un ciborg porque podrá tragarse las máquinas. Internet es una de las tantas estrategias para avanzar por este camino, para explorar, para generar nuevos paradigmas.

L.A.F.H.- ¿Y, en las condiciones actuales, esta estrategia está abierta a todos los internautas?
Stelarc.-- En términos de Internet, en concreto, lo que hace es proveernos de una red global de interconexiones. Así lo veo yo: no simplemente como una forma de transmitir información, sino como un sistema nervioso externo que puede conectar muchos cuerpos. Nuestro sistema nervioso sólo conecta, regula y opera un cuerpo. Pero imagine un sistema nervioso externo y extendido, global y virtual al que cualquiera pudiera conectarse. Algo así generaría todo tipo de fascinantes conexiones, fantasmales y virtuales, con otros cuerpos. Lo seductor sobre Internet, a diferencia de las antiguas aspiraciones espirituales hacia una conciencia colectiva, es que la Red potencia simultáneamente al individuo y, al mismo tiempo, le ofrece la posibilidad de la conexión con la conciencia colectiva. En el pasado, nuestra conciencia se formaba en gran medida por nuestra movilidad en el mundo. Pero, en el futuro, nuestra conciencia no dependerá tanto de nuestra movilidad física, sino de nuestra conectividad a Internet.

L.A.F.H.-- Si esto es así, y todo indica que vamos para allá, estamos hablando de un nuevo sistema nervioso que conecta muchos cuerpos. Sabemos que el sistema nervioso es el cerebro, o sea, que estamos hablando de un nuevo cerebro.
Stelarc.-- Sí, pero no en el sentido de tener necesariamente un sistema nervioso central de control. En otras palabras, cuando uno hace este tipo de descripciones mucha gente puede pensar inmediatamente en un futuro nazi de cuerpos conectados a un supercerebro. Pero lo interesante de Internet no es la centralidad del control, sino su crecimiento en forma de raíz. En otras palabras, este sistema nervioso virtual de Internet se convierte en una criatura reticular cuya conciencia fluye según sus conexiones, interfaces, etc.

L.A.F.H.-- Desde el punto de vista social, ¿podría describirse esto como una mutación?
Stelarc.--
Creo que debemos recordar que estas ideas que estamos discutiendo ahora no son una utopía tecnológica, sino opciones de futuros debatibles (8). Ser un artista no quiere decir que viva en el reino de la investigación sistemática, de hacer cosas por necesidad, sino de estar involucrado en el reino estético de lo contingente en la elección, de futuros discutibles, de la multiplicidad y diversidad de ideas. Estas ideas de las que hablamos ahora son simplemente contingentes, no son una certidumbre. No están determinadas por una agenda ideológica o académica, sino que son especulaciones que han emanado de las actuaciones y experiencias con estos interfaces que uso. Mañana pueden aparecer otras ideas, quizás contradictorias.

L.A.F.H.-- Usted hizo antes una distinción entre el mundo virtual --la "resurrección" de cuerpos por ordenador que sólo representan a cuerpos reales-- y el mundo que usted describe hacia el que puede evolucionar Internet, con presencias fantasmales de cuerpos interconectados que recrean un sistema nervioso distribuido, una inteligencia reticular. ¿Ve usted el mundo virtual como algo que todavía está más cerca de Internet que el otro mundo, o es un puente hacia el cambio?
Stelarc.-- Esta es una pregunta muy interesante. Yo creo que la idea del ciberespacio, del mundo virtual, de Internet, podemos verla de diferentes maneras. Recientemente hubo un intento de hacer conexiones virtuales con gente en otros lugares, en otras palabras de crear interfaces virtuales. Pero, por supuesto, tú puedes sentir lo virtual tú solo con un ordenador en una habitación o con una multiplicad de ordenadores distribuidos a través de Internet conectados con gente en otros lugares. O sea, puede ser una experiencia personal o una conexión efectiva a Internet. Dese luego, hay otras áreas además de la realidad virtual, como la realidad "orgamentada", en la que usas ordenadores y sistemas virtuales pero en vez de estar totalmente inmerso en una espacio virtual, la realidad "orgamentada" ofrece datos o diagramas superimpuestos sobre la visión del mundo real. Por ejemplo, un cirujano puede operar gracias a que tiene datos orgamentados adicionales sobre el tumor que está operando. De esta manera, ve simultáneamente el cuerpo real y el cuerpo virtual.

L.A.F.H.-- Como en el parabrisas de un avión de combate donde el piloto ve dos mundos, el exterior y el que se proyecta sobre el parabrisas donde aparecen parámetros o escenarios de actuación, ¿eso es la realidad "orgamentada"?
Stelarc.-- Exacto, esa es otra posibilidad. La realidad orgamentada --la potenciación de ciertos órganos-- es, en lo inmediato, la más útil. Pero la realidad virtual, junto con Internet, puede tener más posibilidades futuras.

L.A.F.H.-- ¿Cómo comenzó usted y cómo llegó a este punto?
Stelarc.-- Las primeras cosas que hice en la escuela de arte fueron cascos y gafas que alteraban la visión binocular. Un compartimento sensorial que sumergía el cuerpo completamente en sonidos electrónicos y luces. O sea, siempre estuve interesado en cómo la tecnología podía conectarse al cuerpo y alterar su percepción.

L.A.F.H.-- Experiencias muy en la línea de los ciborgs.
Stelarc.--
Sí. Quizá me dediqué a las actuaciones porque sabía que nunca iba a ser un buen pintor (9). No estaba contento con la representación simbólica y las imágenes bidimensionales. Las actuaciones me comprometían a arrostrar las consecuencias físicas de mis ideas. Por ejemplo, si quería suspender el cuerpo de unos cables tenía que pensar cómo era posible hacerlo en términos físicos. O si quería una tercera mano, cómo se podían desarrollar los interfaces correspondientes. O si pretendía insertar una escultura dentro de mi cuerpo, cuáles eran las precauciones médicas que debía tomar en cuenta y cómo adquirirlasr. Al poner en marcha estos proyectos uno aprende cosas inesperadas y diferentes. Uno tiene experiencias que no estaban predeterminadas o precondicionadas. La mayoría de estos actos eran, por lo general, muy duros físicamente y muy difíciles de hacer. Pero el quid de la cuestión no estribaba en la dificultad física, ésta era apenas el peldaño necesario para realizar el proyecto. Una mujer no se queda preñada para tener experiencias dolorosas, sino para dar a luz, aunque este acto es físicamente doloroso y difícil. Algunas veces la gente ve las actuaciones sólo desde sus aspectos físicos, como si rindieran culto a una especie de fetichismo sadomasoquista.

L.A.F.H.-- De todas maneras, hace falta mucha preparación mental para sus actuaciones y para soportar el dolor y el estrés. Cuando usted se cuelga de cables sujetos por pinzas a su cuerpo, la primera impresión que llega a la mente del espectador es la de dolor.
Stelarc.-- Supongo que sí. Pero la preparación mental se adquiere junto con la búsqueda de los mejores procedimientos para la actuación, el estudio de las dificultades posibles y el asesorarse con expertos médicos y en robótica. Ahora bien, si lo que usted me está preguntando es si antes de la actuación yo medito, me concentro y todas esas cosas, la respuesta es no. Yo llego a la representación artística a través de una convicción gradual y creciente de que quiero seguir adelante y explorar. Esta es la actitud, no hay nada especial que ocurra en un momento determinado. La gente se cree que poseo alguna técnica especial para mis actuaciones, pero en ellas nunca hay medicación, meditación o anestesia.

L.A.F.H.-- Entonces ¿cómo soporta el dolor?
Stelarc.--
Muy mal. Tuve un dolor de muelas hace unas semanas y fue insoportable. Tuve que sacarme el diente. Ha sido el peor dolor que he sentido en toda mi vida.

L.A.F.H.-- Para acabar, toquemos a las puertas de la iglesia. En todos estos avances tecnológicos empujan las fronteras de la conciencia humana, los militares siempre parecen haber llegado primero. Mientras la sociedad civil pensaba que la realidad virtual era quizás algo interesante y prometedor, ellos ya tenían líneas de investigación y productos acabados, como las patrullas virtuales, escenario virtuales e incluso guerras virtuales. ¿Cree que los militares ya están haciendo experiencias del tipo de las que usted propone? ¿Qué ya tienen algo donde puedan ver cómo la conciencia colectiva y compartida afecta al cuerpo humano y al mundo real?
Stelarc.-- Bueno, la parte desgraciada de nuestro desarrollo tecnológico es que frecuentemente está dirigido por fuerza políticas, económicas o militares. Por eso, los militares suelen estar más avanzados en sus usos. Un artista sólo no puede subvertir o corroer estos usos. También , por desgracia, nuestra tecnología, nuestra civilización, nunca ha progresado equitativamente o sin accidentes. Para cada nueva tecnología hay un nuevo tipo de accidente. Todo lo que podemos hacer los artistas es estimular el uso creativo y alternativo de estas tecnologías. Por esta vía, quizás logremos que lleguen a convertirse en formas de expresión civil más poderosas que como fueron pensadas originalmente por los militares con algún fin destructivo.

L.A.F.H.-- ¿El famoso dilema del doble uso....?
Stelarc.-- Podemos argumentar que el ordenador y su miniaturización son creaciones militares, pero esto ha significado que se pueden producir cada vez más baratos, usando menos materiales, con sistemas más rápidos que pueden proliferar como ordenadores personales y que ahora potencian a los individuos. Así, Internet, que comenzó como un sistema militar, ahora asume un significado mucho mayor en su forma actual. A veces, incluso, los militares o los sistemas políticos del momento no pueden controlar en qué se convertirá un sistema determinado, aunque lo hayan desarrollado ellos mismos. Hasta puede convertirse en la herramienta que subvierta la intención original Pero es una cuestión difícil. Creo que las cuestiones sociales y éticas involucradas son muy complejas y no son fáciles de regular o definir. No nos queda más remedio que ser ambivalentes sobre la tecnología en una forma no satisfactoria.

L.A.F.H.-- Contando a estos riesgos entre todos los que acechan hoy al mundo ¿a usted le parece que estamos ante un futuro excitante?
Stelarc.-- Creo que, en cuanto cuerpo humano, lo seductor de la dinámica tecnológica es que al construir nuevas tecnologías generamos nuevos tipos de información, construimos nuevos paradigmas del mundo que, a su vez, producen otras tecnologías con una serie de efectos impredecibles. Desde este punto de vista, el futuro es excitante. Por supuesto yo creo que simplemente prolongar el cuerpo humano con su forma y funciones actuales, su vulnerabilidad y susceptibilidad a las enfermedades, con su corta longevidad y sus estrechos márgenes de supervivencia, todo eso es un error. En las condiciones actuales requerimos 50 o 60 años para alcanzar una cierta sabiduría sobre las cosas y entonces rápidamente nos deterioramos y morimos. Parece un sistema muy inadecuado. Si uno de nuestros órganos no funciona y nuestro cuerpo no puede proseguir con él, o si la temperatura interna varía tres o cuatro grados, tenemos serios problemas de salud. Si perdemos 10% de los fluidos corporales, morimos. Nuestro sistema inmunológico es demasiado sensible, reacciona en exceso. Quizá con la clonación seremos capaces de superar el transplante de órganos, pero los sistemas corporales son arbitrarios en su diseño evolutivo y no deberíamos tener este miedo frankesteiniano o faustiano de examinar el cuerpo humano y rediseñarlo. Al hacerlo, también rediseñaremos nuestro papel como seres humanos. Por eso digo que la tecnología está constante reconstruyendo y reconfigurando lo que significa ser humano.




Notas:

(1) El término cyborg --organismo cibernético-- fue acuñado en los años 60 para describir la fusión de la tecnología con el cuerpo humano. Los autores de la idea, Manfred Clynes y Nathan Kline, eran científicos de la NASA y tenían en perspectiva fortalecer el cuerpo humano para los largos y duros viajes espaciales. Con tal fin, ambos proponían que se utilizara una combinación de sustancias químicas y de cirugía tecnológica (implantes corporales basados en el funcionamiento de los ordenadores).
La idea fue recogida, parcialmente, por el ejército de EEUU, que la ha explorado por diversos ángulos con el fin de conseguir el guerrero cyborg, cuya visión, rango de actuación y otras facultades estarían potenciadas por sistemas electrónicos expertos acoplados al cuerpo. Pero estos híbridos del desarrollo tecnológico no prosperan tan sólo en el campo militar. Como explican varios autores en
The Cyborg Handbook, la fusión hombre-máquina ya vive entre nosotros: es el producto de la implantación de órganos y prótesis, de la reproducción asistida, etc.


(2) Transductor: cualquier dispositivo que transforma el efecto de una causa física, como presión, temperatura, dilatación, humedad, etc., en otro tipo de señal, normalmente eléctrica. También es una entidad biológica, por lo general una proteína o un conjunto de proteínas, que lleva a cabo la transformación de una acción hormonal en una actividad enzimática.


(3) avatar viene del sánscrito y quiere decir literalmente descenso, aunque se usa para significar una reencarnación o transformación. En el mundo virtual, se dice que un cuerpo se convierte en un avatar del cuerpo real.

(4) Stelarc suelta una carcajada divertido con la ironía filosófica de esta variable.

(5) En una de las representaciones de Stelarc, éste combina extremidades robotizadas con las propias y crea una estructura nueva, fabricada de carne, metal y cables, que se controla por ordenador a través de un programa informático llamado Stimbod. Cualquiera que opere la máquina, controlará las extremidades de Stelarc y le convertirá en un robot de cintura para abajo. Mientras tanto, de la mitad para arriba, gracias al brazo electrónico, la interacción con un cuerpo remoto le producirá una sensación diferente, la que él define como "fisiología dividida".

(6) Stelarc suelta una de sus típicas carcajadas mefistofélicas que parecen proceder de otra mente, no al menos de la que se esconde tras su afable rostro

(7) Orlan es una artista francesa que, a través de la cirugía estética, también ha "donado" su cuerpo al arte y desafía el concepto de humanidad reinante con actuaciones en las que su propio cuerpo es la materia prima. Orlan se considera una artista multimedia, pluridisciplinar y/o interdisciplinar. "Siempre he considerado a mi cuerpo como la materia privilegiada para componer mi obra", asegura

(9) No puede reprimir una estentórea carcajada
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