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La derecha se conecta

Autor: Luis Ángel Fernández Hermana
01/6/2004
Fuente de la información: Revista en.red.ando
Temáticas:  Internet  Política 

Editorial número 426

Desdichas y caminos hacen amigos

Si bien Aznar se ha cuidado en España de atribuir su derrota a los tumultuosos días que siguieron al atentado contra los trenes de cercanías de Madrid, en EEUU se ha despachado a gusto, como si nadie fuera a oírle. El ex-presidente ha explicado que hubo una "conspiración mediática" para "trastocar" el curso electoral (curiosa idea de la política, cuando él ascendió al poder cómodamente aposentado en una conspiración mediática, como han revelado algunos de los participantes en ella). Los cañones del PP apuntaron desde el principio al grupo Prisa, en particular a sus dos buques insignias: la Cadena Ser y el diario El País. Esta conspiración ha sido el banderín de enganche de un ensanche considerable de la actividad en la Red. Prácticamente desde el día 15 de marzo, pasado el aturdimiento de los primeros días, la Internet española comenzó a inflarse con la aparición de sectores sociales que hasta ahora apenas se habían dejado ver u oír en el ciberespacio. Y, lógicamente, llegan con ganas de que se sepa de su presencia.

El fenómeno, desde luego, no es nuevo. Según Archive.org, en los dos meses posteriores al ataque aéreo a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono de Washington, en EEUU se produjeron más de 500 millones de páginas nuevas, lo cual representa, aproximadamente, el 5% de todo el contenido existente en Internet desde que empezó a funcionar en 1969. Eso sólo en dos meses. Sabemos que el impacto de aquel atentado todavía sigue produciendo remolinos digitales de diferente entidad e intensidad. Pero uno de los hechos más notables de este repentino flujo de actividad en la Red lo constituyó la convergencia en espacios virtuales de debate nutridos desde diferentes corrientes políticas que trataban de entender lo que había sucedido y la postura que estaban adoptando los otros.

Algo parecido ha sucedido en la Internet española. Nuevas páginas web, verdaderos sistemas de información, foros, bitácoras, listas de distribución y, sobre todo, militancia, mucha militancia, para ir a discutir a la propia casa de quienes se les considera o de izquierdas (a veces con el inevitable apellido de "trasnochada"), o compañeros de viaje de los conspiradores, o liberales que rehuyen con asco el prefijo "neo" o, en definitiva, gente que no ha comprendido cabalmente el profundo sentido de que la historia se ha acabado y Zapatero no es más que un traidor suspiro. Esta actividad político-social crece prácticamente cada día y se extiende con ingeniosas aportaciones, como sucede cuando no hay otra cosa que hacer que dialogar, aunque sea a gritos (o sea, en mayúsculas). Pero no se puede suprimir al contrario ni despacharlo con un par de respuestas intempestivas, como solía hacer Aznar, porque el otro sigue ahí, hablando y diciendo lo que piensa.

La Red española, por tanto, se ha hecho mucho más rica en los últimos meses, más diversa, más activa y bastante más interesante. Los mensajes y las discusiones comienzan a reflejar con mayor fidelidad los debates que, de una u otra manera, están vertebrando la actividad política en el país. Toda la parte nueva, o renovada, que puede atribuirse a quienes sostienen que hubo una conspiración, se mueven en un arco que va desde una capacidad de diálogo que no se les suponía a tenor de los ladridos con que solía acabar Aznar cualquier intento de discusión, hasta una convulsa agitación respiratoria por la herida que todavía supura. En este último sentido se inscribe, por ejemplo, el intento de presentar una demanda en EEUU contra el Grupo Prisa por haber conspirado con grupos terroristas para cambiar el resultado de las elecciones. Y, por supuesto, no está ausente el ingenio y el buen humor, como lo demuestra el "Grupo Risa" que rezuma acidez conservadora, lo cual quiere decir que no todo está perdido.

De hecho, está apresurada radiografía de una Internet cambiante y con una elevada e inveterada capacidad de respuesta a los acontecimientos coyunturales, nos está mostrando también una paleta de colores de la derecha española que el PP apenas dejaba asomar en la actividad y en los debates en el mundo real. La chaqueta metálica que Aznar y su grupo de elegidos habían impuesto al partido comienza a descoserse en Internet, donde se puede apreciar el amplio muestrario de tendencias políticas que nutren al PP, desde los Legionarios de Cristo Rey hasta las corrientes más "socialdemócratas" de la democracia cristiana. Tendencias tan encontradas entre ellas mismas, que muchas veces aparecen en los mismos foros o bitácoras defendiendo ideas similares desde postulados radicalmente diferentes.

Irónicamente, el comportamiento de Aznar tras el 11-M hizo más por la Internet española que todos sus planes faraónicos por promover la Sociedad de la Información. Ni la Info XXI, ni la España.es, consiguieron incrementar sensiblemente el número de internautas, ni diversificar los contenidos de la Red, o hacerla más plural y más representativa de la sociedad española y de las culturas que vehiculan sus diferentes autonomías. Si bien el PP nunca logró - porque no le interesó- enviar un mensaje alto y claro sobre la importancia estratégica de Internet, ahora comienza a recoger velas precisamente cuando sus marineros ya están a bordo o construyen sus naves para lanzarse al océano digital.

Ahora trata de recuperar el tiempo perdido dándose un somero baño de modernidad con el lema "Pásalo", basado en la instantaneidad y celeridad del móvil. Pero lo importante sucede en Internet, sobre todo porque allí es donde se construyen archivos más o menos organizados, abiertos, transparentes, accesibles y diseminables, que permiten multiplicar la actividad de los internautas y potenciar su capacidad de discusión y de diálogo. Aunque algunos traten de hacerlo imitando las maneras de su líder derrocado y ampliando, si eso es posible, su manía persecutoria. Lo máximo que consiguen es quedar retratados con el ladrido en la boca en el archivo correspondiente. Mientras tanto, de manera sincopada y caótica, como corresponde a la cultura de la Red, se va esparciendo un análisis crítico de lo ocurrido y del papel jugado por el PP, mezclado con el rencor por lo sucedido, todo ello con la participación activa incluso de sus militantes, algo que no pueden hacer todavía en el mundo real.

Lamentablemente, todavía no tenemos buenos sistemas de medición de la actividad que se registra en la Internet española, definida tanto por sus cuatro lenguas, como por la extensión de su territorio virtual cultural. Pero, a ojo de buen cubero, tengo la impresión de que nuestro paisaje digital ha cambiado sustancialmente desde los atentados del 11-M en Madrid. Si bien en los dos días siguientes, vísperas de las elecciones generales, la atención se centró en la mal denominada revolución de los móviles, que, como es lógico, apenas dejó un rastro visible en Internet a través de los comentarios sobre lo que sucedió, muchas cosas han cambiado desde entonces y, al parecer, ninguna de ellas es transitoria. El lema del Partido Popular para las elecciones europeas "Vota PP, pásalo", es algo más que una irónica declaración de intenciones sobre lo que el partido de Aznar piensa acerca de aquellos trágicos acontecimientos que fueron rematados con una clamorosa salida del PP del poder que ocupó durante los últimos ocho años.


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