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La batidora digital

Autor: Luis Ángel Fernández Hermana
19/10/1999
Fuente de la información: Revista en.red.ando
Organizador:  Enredando.com
Temáticas:  Internet  Periodismo 
Editorial 185

El árbol nuevo, doblega; el gordo y duro, quiebra


Así como las megafusiones de las grandes corporaciones de la comunicación explican, en gran medida, la proyección a escala global del periodismo propio de los medios de comunicación tradicionales (véase el editorial "La gran trituración"), la proliferación de nuevos medios en Internet comienza a definir los rasgos del tipo de periodismo que emerge en las redes y los puntos de ruptura con respecto al modelo de comunicación de los medios tradicionales (véase el editorial "Papá ¿de dónde vienen las noticias?"). Aunque no hagamos una referencia explícita ahora, me parece importante no perder de vista que este modelo de comunicación de la Sociedad Industrial entra en crisis a partir de una serie de acontecimientos de impacto mundial, como la caída del muro de Berlín, la desintegración de la URSS, el fin del mundo bipolar y la aparición de Internet, una red de ordenadores de arquitectura abierta, accesible para todos los usuarios de manera simultánea y desde cualquiera de sus puntos, donde individuos, instituciones, empresas, organizaciones y/o administraciones pueden relacionarse directamente entre ellos --crear redes-- y almacenar informaciones y conocimientos, procesarlos, publicarlos y distribuirlos de una manera relativamente barata y sencilla.

Internet, al multiplicar constantemente los emisores y receptores de información, ha puesto en cuestión el monopolio que ostentan los medios de comunicación como elaboradores y transmisores de la imagen de la sociedad. Cada vez más, esta imagen se corresponde no sólo con lo que tradicionalmente se ha considerado como la información transmitida por los medios tradicionales (radio, TV, prensa de papel), sino también con la actividad que múltiples sectores sociales comienzan a desplegar en las redes. Sectores que, hasta hace poco, eran fundamentalmente consumidores de información y que, prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, se han convertido en emisores, importantes emisores, de información y conocimientos, y --detalle muy interesante-- a escala global gracias a la virtualidad de la Red.

Este cambio se expresa a través de una multiplicidad de nuevos medios de comunicación y de nuevos focos emisores de información que han aparecido en la Red, torrente al que se han unido los medios de comunicación tradicionales, aunque ahora lo hacen en un contexto de relativa igualdad y en competencia con los nuevos medios. En pocos años, las redes (Internet y su creciente integración con servicios nuevos o preexistentes en redes paralelas) se han convertido en el armazón de donde emerge un nuevo modelo de comunicación mucho más complejo que el caracterizado por la Sociedad Industrial. Por una parte, crece y se globaliza la redundancia de la información de carácter generalista propia de los medios de comunicación tradicionales. Por la otra, comienzan a madurar sistemas de información de contenido cada vez más específico, construidos para satisfacer demandas concretas de información y conocimiento.

Los hitos más visibles del cambio de modelo de comunicación se pueden elaborar como sigue (siempre con el riesgo de ser esquemáticos por cuestiones de espacio y exposición):

.- La ruptura del monopolio de los medios de comunicación como elaboradores y transmisores de la imagen de la sociedad, implica la ruptura de la forma histórica de producir información para su consumo por la sociedad. Los medios tradicionales ya no son los únicos que poseen los recursos humanos, las técnicas, las herramientas y la experiencia para acceder y tratar la información. La Red ha modificado esta situación al poner al alcance de usuarios muy diversos la posibilidad de procurarse e incluso de generar y publicar esa información.

.- El modelo tradicional de periodismo, siguiendo con lo dicho en el editorial de la semana pasada, se basa en una actividad ejercida por periodistas, por individuos preparados para extraer información de eventos y acontecimientos, prepararla, analizarla, procesarla y elaborarla mediante un lenguaje reconocible para diseminarla entre una audiencia dispuesta a pagar por ella. Ni los medios, ni mucho menos sus periodistas, son responsables de esos eventos. Ellos "informan de lo que sucede". Internet, sin embargo, cambia esta forma de producir información. Es cierto que la parte medular de la información que los medios tradicionales ofrecen en la Red es una mera trasposición de la que distribuyen en sus formatos habituales, aunque, en muchos casos, venga potenciada por nuevas herramientas, como hiperenlaces, listas de distribución electrónica o nuevos servicios digitales. Pero hay, por lo menos, otras dos formas de producir información:

1. Medios de la Red. Distribuyen también información de corte generalista sobre la que no ejercen ningún control, junto con información generada en la Red, en parte de producción propia, a partir de las actividades que despliega el propio medio. En este caso, la responsabilidad de este tipo de periodismo por la información que ofrece es mayor por la cercanía y las relaciones con los productores de dicha información.

2. Medios en Red. La producción de información y conocimientos es propia, a partir de la actividad desplegada por su propia audiencia. Se basan en un diseño del flujo de comunicación para que los usuarios sean quienes originen los eventos a partir de los cuales se generan los contenidos. Las noticias ya no están "ahí afuera", sino que pertenecen al ámbito de las actividades que promueven los propios medios. Estos funcionan como lugares de encuentro entre la oferta y la demanda con el objetivo de producir sus propias informaciones. La elaboración de éstas, su evolución hacia nuevos productos informativos, plantea un tipo de responsabilidad directa entre los periodistas y los productores de dicha información. En este caso, estamos ante el surgimiento de una deontología diferente a la que opera en los medios tradicionales, una forma distinta de construir la fiabilidad de la información y su tratamiento. En vez de basarse en la adhesión voluntaria a un código ético, como ocurre en el modelo de la Sociedad Industrial, éste es pactado entre todos los actores de la producción de información.

# Multiplicación de las redacciones. En los últimos años, la Red se ha poblado de redacciones dedicadas a tareas muy diferentes. Desde los portales y los medios de comunicación tradicionales que trasponen sus contenidos mediante "redacciones online" para diferenciarlas de las "analógicas", hasta los nuevos medios de/en la Red, además de las empresas e instituciones que han volcado en la Red sus necesidades de proporcionar su propia imagen de manera directa (fabricantes de automóviles, de material deportivo, de productos alimentarios, de medios financieros, administraciones públicas, organizaciones de distinto tipo, organismos educativas, etc.). Todos estos "agentes generadores de información" han descubierto que para mantener el flujo actualizado de información exigido por la dinámica de Internet es necesario contar con personal capacitado de manera estable.

El resultado más ostensible de estos cambios es que donde antes teníamos un modelo único de comunicación, homologado a nivel mundial, repartido básicamente en tres formatos (radio, TV y prensa de papel), basado en una forma de producción estructurada jerárquicamente (unos pocos deciden qué les cuentan a los demás de cómo es la sociedad en la que viven), hoy tenemos modelos de comunicación más complejos y diversificados, que atienden a necesidades de amplio espectro, desde las más generalistas a las más específicas, y que se satisfacen mediante un proceso de producción desjerarquizado y descentralizado.

Hoy tenemos, en suma, muchos tipos de medios de comunicación y, por ende, muchos tipos de periodismo conviviendo al mismo tiempo. Convivimos con procesos diversos de producción de la información y el conocimiento y con diferentes tipologías de profesionales para ejecutarlos. Las audiencias, por más variables y volubles que sean, encuentran numerosos canales para incidir, en diferentes grados, en la política editorial de los nuevos medios. Según la forma como estén diseñados estos, la interactividad se convierte en la vía a través de la cual la voz de la audiencia se incorpora a la política editorial.

El surgimiento de estos nuevos modelos de comunicación plantea una problemática de enorme envergadura desde el punto de vista de la formación y la caracterización del perfil de quienes deben llevar a cabo el proceso de la comunicación. Porque, a fin de cuentas, este proceso es el factor clave que plantean las redes: la comunicación mediada por ordenadores, la comunicación en un entorno de diseño humano. A este tema dedicaremos los siguientes artículos.

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Este editorial forma parte de una serie de 5 sobre este tema:

La gran trituración (Nº 183)
Papá ¿de dónde vienen las noticias? (Nº 184)
La batidora digital (Nº 185)
El mapa de la comunicación humana (Nº 186)
Buscando a la hija de Jenny (Nº 187)
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