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Nuevos medios, nuevos contenidos

Autor: Luis Ángel Fernández Hermana
08/6/1999
Fuente de la información: Revista en.red.ando
Temáticas:  GC-Red 

Fecha de publicación: 8/6/99

Editorial número 171


Mucho enseña quien bien pregunta


Hace ahora cuatro meses, en.red.ando puso en marcha una nueva experiencia, el espacio en.medi@ (1) dedicado a debatir, analizar e investigar los nuevos medios de comunicación en la Sociedad de la Información. Sin prisas, pero sin pausa, el número de participantes en lo que definimos como una tecnología de encuentro y de generación de contenidos ha crecido sin cesar. En estos momentos somos más de 500 entre los que contribuimos al debate en cualquiera de las formas que éste se plantea en en.medi@ y quienes permanecen en actitud de escucha. Tan importante como esta audiencia, que procede sobre todo de España y América Latina, es que este espacio ya ha generado más de 400 páginas de contenido, mucho del cual no resulta fácil encontrarlo ni en Internet ni en un libro. Contenido en el que se aprecia, por una parte, el trabajo y el esfuerzo invertido en su elaboración y, por la otra, la decisión de elevar el tono del debate aportando materiales y reflexiones muy trabajadas.


en.medi@ se ha demostrado como una herramienta muy útil en un medio de comunicación electrónico que comienza a reelaborar el concepto de "contenidos propios" a partir de la interacción con sus lectores. Aunque el espacio todavía no ha echado piernas como para comenzar a caminar por su cuenta, comienza a apreciarse en su funcionamiento y en la articulación de sus distintas áreas de contenido, un flujo de contenidos procedente del debate con suficiente entidad como para orientar la relación entre en.red.ando y sus lectores y, de paso, difuminar la frontera de los "especialistas" que emiten y la "audiencia" que escucha. De hecho, en los últimos meses, algunos de los nuevos colaboradores de en.red.ando proceden de en.medi@ y, al mismo tiempo, algunos de los contenidos de en.medi@ están abriendo líneas de información y de investigación en las que ya estamos trabajando en en.red.ando. Esta retroalimentación era uno de los objetivos buscados por en.medi@ y nos parece que está creciendo progresivamente de una manera cada vez más robusta y consistente.


Cuando lanzamos este espacio de debate y de generación de contenidos, dijimos algunas cosas que estaban en la esfera de las intenciones y de las pretensiones. Algunas de ellas hacían referencia a virtudes, oportunidades o valores que se le suponen a Internet, pero que a veces cuesta percibir cómo cuajan, cómo se concretan en términos tangibles. Una de ellas es el trabajo en colaboración. Aunque, insisto, estamos todavía en una fase incipiente, me parece que nos acercamos al momento en que en.medi@ propicie proyectos de comunicación apoyados en algunas de las ideas expresadas en los debates. Pienso, por ejemplo, en la propuesta de crear medios de comunicación para congresos (2) que mantengan el flujo de información entre los congresistas antes, durante y después del evento. El marco de en.medi@, que cubre tanto España como América Latina, permitirtía diseñar este tipo de medios y coordinar el trabajo con una redacción teledistribuida en el territorio virtual.


Otro tema es el de la inteligencia distribuida. Creo que recojo un poco la opinión manifestada por muchos de los participantes en en.medi@, y la mía propia, si digo que todos estamos aprendiendo mucho gracias al nivel en que se producen los debates. La combinación de una zona de discusión con las tres de aportación documental (Ojeando, +enredandos y Nueva Sociedad) nos permite "empaquetar" capacidades intelectuales distribuidas y enriquecer el tono general del análisis y el debate.

Por otra parte, también se ha cumplido la idea de que un espacio estructurado como en.medi@ contiene una elevada capacidad de autorregulación. Nuestra labor como moderadores se ha limitado a detener un par de intentos de enviar publicidad o de redirigir algunos mensajes personales que, por error, fueron enviados con la dirección de en.medi@. Cuando el termómetro de la discusión se disparó, como sucedió en el caso de la guerra de Yugoslavia (6), la libertad en Cuba (7) o el sempiterno tema de qué lengua usar en Internet (8) (o en la vida cotidiana), tras algunos violentos escarceos, los propios participantes encontraron rápidamente el camino que devolvía el debate a los cauces propuestos por en.medi@. Y esto hay que decirlo bien claro y alto: la dificultad de autorregularse ha llevado a muchas listas al punto de languidecer y, en muchos casos, desaparecer, a pesar del interés de sus temáticas y de la calidad de sus miembros.

En el debe hay que anotar los escasos recursos con los que está funcionando en.medi@, que afectan a la animación, continuidad y profundidad de algunos de los temas propuestos por los participantes. Varias líneas de discusión se han quedado en un inmerecido limbo, crucificadas por la falta de tiempo o de paciencia para profundizar en sus posibilidades. Este es un problema que esperamos resolver en los próximos meses con redactores dedicados en exclusiva a en.medi@ que ayuden a elevar el tono y el volumen de la discusión.


De todas maneras, en.medi@ se ha mostrado como una eficaz tecnología de encuentro y de generación de información en un entorno participativo. Tecnologías de este tipo deberían variar el signo de la comunicación que todavía se realiza en las redes a imagen y semejanza del mundo real. Por ejemplo, ahora que estamos en período de elecciones en España, la información electoral está resultando de un aburrimiento letal, tanto en medios escritos como audiovisuales. Espacios como en.medi@ le permitiría a estos medios abrir líneas de discusión a través de la Red entre los lectores y los periodistas, así como debates con los candidatos, todo ello apoyado por la documentación necesaria para extraer conclusiones fundamentadas donde se confronten programas electorales, problemáticas barriales o comunitarias, necesidades vecinales, etc. Por supuesto, nada de esto sucede, ni en la Red ni fuera de ella. Fuera de ella lo que vemos son actos electorales en locales improbables, atendidos por un grupito de personas cuyo gesto de tedio y resignación no lo recompone ni la cirugía del foco de la TV. Sin embargo, estos mítines, y lo que se dice en ellos, disponen de sus tres o cuatro minutos en televisión o una buena página en lo periódicos.


En el poco tiempo que lleva funcionando, el contenido de en.medi@ refleja también, en gran medida, la dificultad actual de las universidades para adaptar la formación a los cambios que se están operando en el campo de la comunicación y de los nuevos sistemas de información. Este es un fenómeno que no reconoce fronteras. Lo interesante del caso es que en.medi@ está mostrando sus posibilidades como un espacio para desarrollar los contenidos de cursos que, además, podrían impartirse online. Algunas universidades están optando por encerrar a un grupo de profesores para que, en pocos días, imaginen el contenido de cursos online sustentados por áreas del conocimiento que están en pleno proceso de creación. Este ejercicio tiene que pasar necesariamente la prueba ante los alumnos y, para ello, sería interesante poseer este tipo de tecnologías conceptuales a través de las cuales se podrían modificar y adaptar los contenidos, formalizarlos o enriquecerlos con aportaciones de fuera del ámbito académico.


Finalmente, hay dos puntos dignos de reseñar aunque no tienen nada que ver con en.medi@. Por una parte, lo que llevamos de debate está mostrando cuán cerca están España y América Latina, tanto cultural, como intelectualmente. Ni siquiera las diferencias tecnológicas son tan apreciables (a fin de cuentas, casi todos sufrimos a Telefónica). Las oportunidades que ofrecen las redes para colaborar, intercambiar experiencias y conocimientos, emprender proyectos conjuntos y convertir a la información en una innovadora herramienta de cambio social, sin atender a fronteras territoriales ni a diferencias de otro tipo, es sin duda uno de los signos más sobresalientes de la Sociedad de la Información, tanto aquí, como allí. La otra cuestión se refiere a la participación de la mujer. Las estadísticas más recientes indican que la población internauta femenina crece en todo el ciberespacio. En en.medi@ lógicamente sucede lo mismo y, además, no se trata de un crecimiento testimonial. Las contribuciones de las internautas han aumentado en los últimos dos meses. Que no decaiga.

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